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Embajada de los Estados Unidos
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Responsabilidad social de las empresas, vital para la democracia
29 de septiembre de 2004 La esencia fundamental de la democracia, su elemento vital, es la responsabilidad, aunque no se trata sólo del tipo de responsabilidad que los gobiernos aceptan en cuanto a brindar servicios básicos al pueblo. De hecho, la responsabilidad se inicia con el pueblo, a través de la forma como expresa sus opiniones y del comportamiento social entre los individuos. La responsabilidad personal establece el escenario sobre la manera como el gobierno enfoca sus responsabilidades propias. Las empresas, motor de la economía y parte fundamental de la identidad de una nación, completan este círculo de responsabilidad. Todas las sociedades democráticas tienen que considerar estas ideas en algún punto, y México las está abordando en este momento. Durante los últimos meses, ciudadanos comunes se han manifestado en las calles con respecto a la seguridad personal y colectiva, la seguridad social y otros asuntos políticos. El pueblo toma una actitud activa en cuanto al futuro de su país, y la tendencia parece aumentar. Me parece que México está en medio de ese proceso democrático sano de examinar sus instituciones gubernamentales y la relación entre el pueblo y su gobierno. Estamos en un momento de grandes oportunidades y, como representante de Estados Unidos en México, me es muy interesante observar esta situación. La gente está expresando sus ideales y el gobierno responde. Y este intercambio forma parte de un movimiento mayor hacia un sistema democrático de mayor apertura. Con el tiempo, los mexicanos dictarán el contenido de las responsabilidades de su gobierno. En medio de este debate, permanecerá como piedra angular inamovible una responsabilidad clave de un gobierno democrático: fomentar un ambiente en el que sus ciudadanos puedan generar riqueza y prosperidad. El gobierno existe en última instancia para ofrecer a su pueblo un grado de seguridad que ellos no pueden alcanzar por sí solos. Por ello resulta fundamental establecer y fomentar un ambiente en que las empresas puedan prosperar, en sus innumerables facetas, ya sea comercios familiares, productores regionales o grandes corporaciones. Esta responsabilidad crucial del gobierno no cambiará, ni cambiará tampoco la responsabilidad de las empresas de retribuir a la comunidad donde operan. Las empresas no retribuyen a la comunidad porque así lo estipule la ley. Las buenas empresas quieren trabajar en buenas comunidades. Es una verdad indudable que las empresas no pueden tener éxito en sociedades que fracasan. Retribuir es lo correcto. En la actualidad abundan ejemplos de responsabilidad corporativa. Starbucks Coffee se ha asociado con Conservation International y ha aportado dinero a quienes cultivan café en Chiapas para ayudarlos en el desarrollo de sus economías locales. Al trabajar en el fundamento de la producción, el resultado es café de calidad, un ambiente ecológicamente vibrante y muchas oportunidades económicas nuevas para los cafeticultores de la región. Pfizer, la gigantesca corporación farmacéutica, con regularidad apoya proyectos altruistas locales en las comunidades donde sus empleados viven y trabajan. Ha brindado apoyo en la construcción de 20 clínicas médicas en México y Centroamérica, que sirven a 120 comunidades y benefician a casi 215 mil personas. Hace apenas unos días, hicieron un importante donativo a la Casa de la Amistad en la ciudad de México, una organización no lucrativa dedicada a ayudar a niños con cáncer sin recursos para comprar los medicamentos que necesitan. Hace dos días, General Motors donó un vehículo al Instituto Nacional de Antropología e Historia que se utilizará en la restauración y preservación de docenas de los sitios arqueológicos más importantes de México. México también cuenta con sus propias corporaciones que toman en serio su responsabilidad social: trabajando con instituciones públicas y privadas, la Fundación Televisa ha traducido sus esfuerzos en vacunas para 10 mil niños, lentes para otros 34 mil, y bibliotecas para 68 mil niños. De igual forma trabajan en favor de la comunidad instituciones como la Fundación Azteca, la Fundación Telmex, la Fundación Banamex y muchas otras. Éstos son sólo algunos del gran número de ejemplos de empresas que se han comprometido a mejorar sus comunidades. El trabajo de todas ellas muestra la importancia de que un número cada vez más creciente de instituciones asuman la responsabilidad hacia la comunidad donde están asentadas y funcionan. La lucha contra la pobreza y otras carencias es de todos, pero las empresas tienen una responsabilidad especial de retribuir y tomar el liderazgo en este campo. Al hacer de la comunidad un lugar mejor para vivir y trabajar, las empresas se ayudan a sí mismas al crear un mejor lugar para operar. En este sentido, el valor real de una empresa es reflejo de su impacto positivo en la comunidad. En una sociedad democrática, el gobierno y las empresas son extensiones de la voluntad de los trabajadores y de los votantes. Los ciudadanos mexicanos están tomando la rendición de cuentas con seriedad. Buscan un nuevo contrato con el gobierno. Conforme la historia se va desarrollando, las corporaciones deben estar al frente, mostrando que su código de conducta y su forma de actuar indican que están asumiendo su responsabilidad. En última instancia, ésta es la manera como el beneficio será para todos. * * * * * |
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