Textos Publicados y Entrevistas
El Gran Potencial de la Agenda de Desarrollo de Doha
Editorial del Emb. Antonio O. Garza, Jr.
Publicado en el diario El Financiero el 12 de diciembre de 2005
El 13 de diciembre los representantes de 148 países se reunirán
en Hong Kong con motivo de la VI Conferencia Ministerial
de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Dicha
conferencia será crucial para permitir que las negociaciones
de la Agenda del Desarrollo de Doha –que llevan ya
cuatro años– avancen lo suficiente como para
concluir la ronda en 2006. El mundo tiene mucho que ganar
con un resultado exitoso de la Ronda de Doha y mucho que
perder si ésta fracasa.
Las naciones desarrolladas y en vías de desarrollo
por igual, se han dado cuenta del poder del comercio para
acelerar el avance económico y reducir la pobreza.
México aprendió esto mejor que la mayoría
de los países del mundo después haber firmado
Tratados de Libre Comercio con 43 naciones y de haber visto
los resultados: el incremento de sus exportaciones en 262%
desde 1993 y el incremento de su PIB en 30%.
La Agenda del Desarrollo de Doha abriría el comercio
global de productos agrícolas y no agrícolas,
al igual que el de servicios, a un nivel nunca antes logrado.
Los Estados Unidos están comprometidos a lograr que
la Conferencia Ministerial en Hong Kong sea exitosa y a
alcanzar los ambiciosos objetivos de la Ronda de Doha en
2006. En respuesta a los llamados a favor del liderazgo
de los Estados Unidos en la OMC, el Presidente Bush autorizó
una propuesta ambiciosa y detallada que reduciría
de manera radical tarifas, subsidios y otras barreras al
comercio de productos agrícolas y manufacturados.
Nuestra propuesta agrícola requiere de reducciones
profundas a los aranceles y la eliminación total
de subsidios que distorsionan el comercio en un período
de 15 años, lo que implica una reforma fundamental
de nuestro sector agrícola.
Sin embargo, la oferta de los Estados Unidos no es unilateral.
Está condicionada a que se realicen reformas sólidas
por parte de todos los países que participan en el
proceso dentro de la OMC. Se ha exhortado a la Unión
Europea y el Grupo de los 20 (G-20) a mejorar el acceso
al mercado de productos agrícolas y a recortar programas
domésticos de apoyo. De igual manera, el resto de
los países deberá mejorar el acceso a bienes
industriales y manifestar una mayor voluntad para negociar
el libre comercio de servicios.
Falta mucho por hacer y el tiempo apremia. Si queremos
concluir las negociaciones para finales de 2006, la reunión
de Hong Kong debe darnos la voluntad y el ímpetu
para avanzar con mayor rapidez. Para ello se requiere que
todos los miembros de la OMC trabajen estrecha e intensivamente
para establecer una base común y mantenerse enfocados
en los objetivos claves de la conferencia. Es nuestra responsabilidad
–tanto de los Estados Unidos, como de México
y del resto de los países que reconocen el enorme
poder y potencial del libre comercio– asegurarnos
que la Agenda de Desarrollo de Doha cumpla con su intención
de abrir mercados y ayudar a millones de personas a salir
de la pobreza.
Antonio O. Garza, Jr.
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