Textos Publicados y Entrevistas
Todo Comienza Con Una Idea
Artículo del Emb. Antonio O. Garza, Jr.
Publicado por el diario Reforma el 25 de abril
de 2007
El 26 de abril de cada año, el “Día
de la Propiedad Intelectual” concentra nuestra atención
en uno de los mayores retos del siglo XXI: proteger las
ideas que llevaron a las innovaciones que han mejorado todas
nuestras vidas, al igual que proteger a nuestros ciudadanos
de los efectos dañinos de utilizar productos que
han sido “pirateados” ilegal y, en muchos casos,
deficientemente.
Cuando falla la protección de los derechos de propiedad
intelectual, los resultados pueden ser fatales. Durante
una epidemia de meningitis en Nigeria en 1955, más
de 50,000 personas fueron inoculadas con una vacuna falsificada,
lo que ocasionó el fallecimiento de 2,500 personas.
En 1995 murieron 30 niños en la India y 89 en Haití
al ingerir un jarabe para la tos preparado con un químico
tóxico utilizado en la fabricación de anticongelante.
En 1989 fallecieron 55 personas al estrellarse una aeronave
noruega porque se utilizó un tornillo falsificado
en su ensamblaje.
“Los derechos de propiedad intelectual” es
una manera sofisticada de describir la autenticidad de los
productos y la protección de la creatividad humana.
Es el mecanismo legal que, mediante los derechos de autor,
las patentes y las marcas, asegura que los productos que
compramos son auténticos, confiables y seguros, y
que se recompensa a sus creadores por su ingenio, con lo
que se alienta su creatividad y la de otros.
¿Por qué nos debe importar la protección
de la propiedad intelectual? A inicios del siglo XXI, los
servicios generan 70 por ciento de la economía mundial,
muchos de ellos dependen de nuevas tecnologías y
de otras en evolución. El Producto Interno Bruto
(PIB) mundial se multiplicó veinte veces en el siglo
pasado, de dos billones a 41 billones de dólares,
y la mayoría de este crecimiento se debe a la innovación.
En 2004 el Foro Económico Mundial informó
que 20 países donde se percibe que se protegen de
manera estricta los derechos de propiedad intelectual se
encontraban entre las 27 naciones a la cabeza en términos
de competitividad del crecimiento económico. En contraste,
los 20 países donde se percibe que sus protecciones
a la propiedad intelectual son más débiles
se encontraban entre las 36 naciones de menor crecimiento.
En términos simples, en un mundo donde las ideas
son la moneda corriente, la piratería de la propiedad
intelectual erosiona la economía de un país
y su identidad cultural. Desafortunadamente, no es inusual
encontrar en México películas piratas que
se venden en la calle incluso antes de que su estreno en
las salas cinematográficas, lo que daña a
la industria fílmica mexicana. Algunas estadísticas
indican que son piratas 8 de cada 10 películas de
video, 7 de cada 10 discos musicales, 3 de cada 10 aparatos
eléctricos, 3 de cada 10 botellas de vino o licor
y 6 de cada 10 conexiones del servicio de televisión
por cable. Este entorno de ilegalidad no conduce a mejorar
la economía mexicana, a desarrollar nuevas ideas
y tecnologías, ni a crear una sociedad más
segura para los mexicanos.
Por esta razón, el Presidente Felipe Calderón
dijo en marzo de este año, “También
tenemos claros los desafíos, también debemos
vislumbrar con toda claridad las soluciones que cada uno
de ellos representa…y, desde luego, combatir y combatir
con todo, el contrabando y la piratería. En este
punto…gravita una de mis más firmes y personales
convicciones; no puede desarrollarse la industria, ni la
economía, ni la sociedad misma sobre la base de la
ilegalidad”.
Los gobiernos de México y los Estados Unidos están
trabajando juntos de manera cercana para combatir las redes
cada vez más sofisticadas del crimen organizado que
opera la piratería y falsificación a gran
escala. Realizamos esto a nivel bilateral, y también
de manera trilateral con nuestros amigos canadienses bajo
la Sociedad de Seguridad y Prosperidad de América
del Norte. Estamos comprometidos con este esfuerzo de cooperación
porque todos nuestros ciudadanos van a perder si no se respetan
las leyes que salvaguardan la creatividad y el arduo trabajo
de nuestros ciudadanos.
Las tecnologías de la información y de las
comunicaciones, medicamentos seguros y otras innovaciones
que mejoran nuestra vida y son la columna vertebral de nuestras
economías son sólo posibles gracias a los
derechos de propiedad intelectual y de las ideas. Las esperanzas
que todos tenemos de un futuro más pleno dependen
de los inventores e innovadores que harán que el
mundo sea mejor , si sus esfuerzos creativos y ardua labor
son protegidos. |