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Violencia contra los Periodistas es Violencia contra la Democracia

Artículo del Emb. Antonio O. Garza, Jr.
Publicado por el diario milenio el 27 de abril de 2007

Han transcurrido seis meses desde que el ciudadano estadounidense Brad Will murió a causa de disparos de bala en Oaxaca, el 27 de octubre de 2006. Sus padres visitaron Oaxaca recientemente en búsqueda de información sobre el asesinato de su hijo. Retornaron a los Estados Unidos con más preguntas que respuestas. Las investigaciones realizadas en México sobre la muerte de Will no parecen haber progresado en absoluto, y tampoco parece que hay un esfuerzo concertado para resolver el caso. Esta falta de avances es preocupante. No sólo se dio muerte sin sentido alguno a un hombre joven, sino que se silenció de manera eficaz una voz interesada en comunicar una historia importante.

Brad Will llegó a la ciudad de Oaxaca para informar sobre la violencia que se originó ahí el año pasado con el fin de que personas en todo el mundo pudieran informarse al respecto. La alarma acerca de su asesinato no se limita tan sólo a su familia y al pueblo estadounidense. El Comité para la Protección de Periodistas y la Asociación Interamericana de Prensa lo han condenado y han demandado una investigación exhaustiva. Pero Brad Will no está solo.

Al referirse al asesinato de un periodista en Acapulco hace tres semanas, el Presidente Calderón recientemente denunció la violencia contra los periodistas e indicó que es fundamentalmente inconsistente con la democracia. “La muerte de los periodistas”, dijo, “deja un vacío profundo y doloroso en la sociedad entera”.

Este vació nos afecta profundamente. El asesinato de cualquier persona es una afrenta a la sociedad civil, pero el asesinato de un periodista pone en riesgo todas nuestras libertades más preciadas. Un ciudadano libre, por definición, debe ser un ciudadano bien informado. Si los periodistas temen represalias por informar la verdad y por consiguiente autocensuran lo que escriben o evitan los peligros que con tanta frecuencia y nobleza enfrentan, entonces se afecta nuestro “derecho a saber” como personas. Una ciudadanía mal instruida, sin acceso a información verídica no puede demandar que se le gobierne de una manera mejor.

Thomas Jefferson, uno de los fundadores de la democracia moderna, escribió hace más de dos siglos: “Con el fin de preservar la libertad de la mente humana… y la libertad de prensa, todo espíritu debe estar dispuesto a hacer lo que sea necesario, para que podamos pensar como queramos y decir lo que tenemos en mente, de esta manera, la condición del hombre continuará mejorando”.

A medida que nos acercamos a conmemorar el Día de la Libertad de Prensa, el 3 de mayo ––que este año está dedicado a la seguridad de los periodistas–– todos nosotros, los medios informativos al igual que los ciudadanos de las democracias, necesitamos hablar contra la impunidad de la violencia contra los periodistas. Debemos insistir por lo tanto que en el caso de Brad Will y en el de todos los periodistas caídos se realice la investigación completa que merecen, y que quienes perpetraron esos crímenes contra nosotros sean llevados ante la justicia.

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