Discursos y Declaraciones
Palabras en la ceremonia de presentación del programa
"Tómatelo a Pecho" del Instituto Carso
Versión actualizada
11 de marzo de 2008
Buenos días. Deseo agradecer a Marco Antonio Slim,
al Dr. Julio Frenk y a la doctora Felicia Knaul por invitarnos
a Mariasun y a mí al lanzamiento de este importante
proyecto. Cuando Julio y Felicia me visitaron para platicar
sobre “Tómatelo a pecho”, me impactó
la experiencia de ambos y quedé impresionado por
el compromiso del Instituto Carso con este esfuerzo. Julio
y Felicia compartieron conmigo la lucha personal que enfrentan
y a la vez, me pidieron que hablara un poco este día
sobre lo que puedo decir de manera personal al respecto.
Fui testigo de la valentía de mi mamá y mi
hermana cuando ellas recibieron el diagnóstico de
que tenían cáncer. De esas experiencias aprendí
que la detección temprana es vital.
No soy experto en cáncer de seno. Ojalá supiera
cómo curarlo. Pero sí me alienta el ver que
cada día más, los expertos trabajan juntos
con un objetivo en común: una cura. Sé que
todos ustedes han escuchado las estadísticas, pero
una que llamó mi atención fue que en México
sólo el 5% de los casos de cáncer de seno
se determina en las fases 0 y 1 – antes de invadir
todo el cuerpo y que cada día mueren 12 mujeres por
este mal; mientras que en los Estados Unidos, el 50 por
ciento de los casos se diagnostican en la etapa inicial.
Un diagnóstico positivo de cáncer de seno
no significa el fin de la vida. Mi mamá se enteró
de su cáncer cuando yo tenía 18 meses de edad.
Mi mamá tuvo la fortuna de un diagnóstico
temprano y sobrevivió a tener un poco más
de una década de experiencias con sus tres hijos.
Recuerdo bien mi tiempo como niño en los pasillos
del Centro Médico Anderson mientras que mi mamá
combatía el cáncer. Primero una mastectomía,
luego una radical, una pausa de dos años, y volvió
casi 9 años sin parar… radiación y luego
quimioterapia hasta su muerte en 1972. Sería fácil
hablar solamente de su enfermedad y tratamiento. Pero lo
que recuerdo sobre ella no se limita a su lucha contra el
cáncer.
Recuerdo su gracia, energía y el gusto por la vida
durante todos esos años. Ella retomó sus estudios
universitarios y comenzó a pintar. Hablaba sobre
la guerra de Vietnam y mostraba lo que supongo era su espíritu
hippie al dejar que mi hermano y yo usáramos el cabello
largo.
Pasábamos horas en la biblioteca y despertó
en mí una pasión por la lectura de por vida.
Todos los días llevo conmigo su espíritu y
lo mucho que aprendí de ella. Al detectarle su cáncer
en una etapa temprana, ella nos dio una gran niñez.
Por eso he dicho que la vida de mi mamá tuvo mucho
mayor impacto en la mía que su muerte. Lo único
que lamento es que nunca hablamos sobre su enfermedad.
En los años 60 y 70 la gente simplemente no sabía
cómo hablar de ello. No fue sino hasta un par de
semanas antes de que mi mamá muriera que mi papá
nos dijo que ella quería vernos y nos llevó
al hospital. En ese momento mi hermano menor y yo entendimos
y sentimos el peso y el grado de su enfermedad. Unos días
después, Nicky y yo estábamos nadando y jugando
en casa de los vecinos como cualquier otro día, y
mi papá nos mandó llamar. Cuando entré
a la sala de nuestra casa, vi a un sacerdote sentado allí,
así fue como recibí la noticia… A esa
edad, creo que habría sido más comprensible
si lo hubiéramos hablado.
Ese debe haber sido otro aprendizaje para mí: Tenemos
que hablar de lo que está pasando. Y aunque pensemos
que protegemos a nuestros hijos al ocultar las cosas, lo
que en realidad estamos haciendo es confundirlos y generar
emociones encontradas.
A mi hermana, DeAnna, se le diagnosticó cáncer
en 1994. Ese año ella había postergado su
revisión médica unos meses, algo poco usual
en ella. Cuando fue, el doctor encontró un tumor
y la sometió a cirugía casi al día
siguiente. Le dijo que si hubiera postergado la revisión
todo el año, habría sido demasiado tarde.
Afortunadamente, el diagnóstico de DeAnna fue en
una etapa temprana y llenó los siguientes 8 años
con una vida en la que gozó de todo lo que estaba
a su alcance. Durante ese tiempo su esposo y ella tomaron
algunos viajes que habían planeado por años,
vio a sus hijas crecer e ingresar a la universidad, vio
a su hijo casarse… el embarazo de su nuera con lo
que sería su primer nieto y vio los cimientos de
lo que sería la casa de sus sueños. Nos dio
ocho años más de recuerdos que quedaron en
nuestros corazones y que todos tenemos presentes cada dia.
Así que he visto el cáncer desde el punto
de vista de un hijo pequeño y además como
un hermano adulto. Como hermano, pude hablar en forma más
abierta con DeAnna acerca de su enfermedad. Traté
de estar siempre para ella, para darle cariño, apoyo
y permitirle ser honesta sobre lo que ella estaba sintiendo.
Pero aún más importante que las conversaciones
entre nosotros eran las conversaciones que ella y su esposo
tenían con sus hijos. Fueron abiertos y honestos
con ellos durante todo el padecimiento. Aprovecharon lo
más que pudieron el tiempo y lograron que esos 8
años estuvieran llenos de vida.
Así que como ven, la detección temprana hace
la diferencia entre ver a sus hijos crecer o tener una vida
truncada en poco tiempo. Es la diferencia entre tener recuerdos
grandes y pequeños, todos con gran significado…
o dejar un vacío en el que nuestros seres queridos
solo pueden preguntarse lo que habría podido ser.
Todos los presentes buscamos lo mismo. Queremos que las
mujeres tengan más tiempo para estar con sus familias,
para llenarse de recuerdos y vivir con plenitud. El Instituto
Carso tiene como objetivo dar esperanza a cada paciente
y a sus familias, no sólo para vencer a este terrible
mal, sino para detectarlo desde su etapa inicial y permitir
un tratamiento exitoso.
En los Estados Unidos, gracias a la detección temprana
y al mejoramiento de los tratamientos, la tasa de cinco
años de sobrevivencia para las mujeres con diagnóstico
temprano de cáncer de seno es de 98% y hoy en día,
hay cerca de 2.5 millones de sobrevivientes de cáncer
de seno. Es tiempo de que estos avances alcancen no sólo
a México, sino a todo el mundo.
Estoy seguro que ése es uno de los grandes objetivos
del Instituto Carso.
Para apoyar este esfuerzo, en los próximos días,
la Primera Dama de los Estados Unidos, Laura Bush, estará
en la Ciudad de México para lanzar de manera formal
la Alianza México-Estados Unidos sobre el Cáncer
de Seno. Nuestro objetivo es una alianza paralela a los
esfuerzos ya existentes, tales como el proyecto del Instituto
Carso. Estamos concentrados en lo mismo; dar más
tiempo de vida a más mujeres.
Les agradezco a todos por permitirme acompañarles
el día de hoy y quisiera finalizar como siempre lo
hago, con la sencilla oracion de que Dios, ahora y por siempre,
bendiga a México y a los Estados Unidos, y en este
dia en particular, a todas las mujeres que recorren este
camino. Muchas gracias.
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