Transcripción de la alocución del embajador de los Estados Unidos, Carlos Pascual, en el congreso “ciudadanía y medios, acción conjunta”
Boca del Río, Veracruz, 9 de noviembre de 2009
Realmente es un placer tener esta oportunidad de estar aquí con la Asociación Nacional de Consejos de Participación Cívica y ayudarlos a lanzar esta campaña de “Somos más” y “No te dejes”. Marcos (Fastlicht), Te agradezco mucho por todo lo que tú mismo has hecho por este movimiento y por los movimientos de todo México, para duplicar los esfuerzos, no sólo de los que estamos aquí, sino de todos los que están conectados por el Internet. Estamos conectados con los medios. Ésta es la fuerza que tenemos aquí, y te felicito por todo lo que has hecho para esto.
Es un placer estar aquí también con la Lic. Margarita Zavala y con el Gobernador Felipe Herrera Beltrán. He tenido poquito tiempo de conocerlos y espero que podamos comenzar hoy una asociación que siga por mucho tiempo en los trabajos que todos tenemos que hacer juntos.
Les quiero hablar hoy de una manera un poquito informal. He puesto al lado los comentarios preparados que tenía porque quiero hablar con ustedes de una manera un poco más personal.
Estamos aquí porque todos estamos convencidos de que tenemos que combatir la violencia de los narcotraficantes. Estamos aquí porque sabemos que queremos para México, para el futuro del hemisferio, la capacidad de vivir en un estado de derecho. Como padres queremos la capacidad de poder mandar a nuestros hijos a la escuela y saber que van a estar seguros. Como humanos sabemos que queremos poder salir del trabajo todos los días e irnos a la casa tranquilos y en paz, sin tener que tener guardias. Ustedes como mexicanos, yo como vecino, sabemos que queremos un futuro más próspero, tiempos mejores, una vida mejor para todos. Ésas son aspiraciones para el futuro. Pero sabemos también que si queremos ese futuro, tenemos que actuar ahora. Y por eso es que estamos aquí para empezar ese proceso de actuar o, mejor dicho, seguir con un proceso que ya se ha comenzado.
Pero para tener éxito., también tenemos que saber y darnos cuenta de que tenemos una responsabilidad compartida – compartida con los líderes y políticos a cada nivel y de cada partido, compartida con las fuerzas policiacas, compartida con el sistema judicial -- que todos participen en ella; compartida con el ejército, la naval y todas las fuerzas de seguridad; compartida con la sociedad civil y con los medios. Todos tenemos que comprometernos si queremos tener éxito y llegar a los resultados que queremos lograr: literalmente, cambiar esta sociedad.
Y aunque sea fundamentalmente en el interés de ustedes los mexicanos hacer estos cambios sociales para tener la paz y el sentido del estado de derecho que quieren aquí en México, es también interés de nosotros como ciudadanos de los Estados Unidos porque lo que estamos confrontando aquí es una amenaza contra el hemisferio. Es una amenaza que ha llegado a cientos de ciudades en los Estados Unidos donde las pandillas y las drogas están afectando a nuestros hijos y muchachos también.
Y tenemos que darnos cuenta todos de que hay puntos de demanda y oferta y tránsito que cruzan por todo el hemisferio, y que vamos a tener éxito si todos trabajamos juntos contra esta amenaza y para ayudar a México a combatir la violencia a que se enfrenta hoy. Nosotros vamos a apoyar en este proceso.
Pero también tenemos una responsabilidad compartida del lado de nosotros. Nosotros en Estados Unidos tenemos que actuar también. Y a ese tema regresaré en un momento. Pero primero vamos a tomar un segundo para analizar y entender un poquito más cuál es esta amenaza que estamos confrontando hoy día.
Hay algunos que dicen que 90 por ciento de los homicidios que suceden aquí en México son entre los narcotraficantes. Y (dicen) “¡déjenlos que se maten unos a otros!”. Pero la delincuencia organizada es una cosa complicada. Tiene una sed insaciable de dinero y poder. Y esa sed es lo que lleva a esa delincuencia organizada a extenderse; ya no hay sólo el tráfico de drogas, sino la extensión al robo, al secuestro. No nada más en las ciudades de la frontera, no nada más en las ciudades pobres, donde siguen tras los pobres en el reclutamiento para (tener) más fuerza. Se extiende también a otras ciudades, por ejemplo, está en Monterrey, está aquí en Veracruz, está en la Ciudad de México, está en Guadalajara… Y si sólo sostenemos el punto de vista de que se trata de algo algo simplemente entre narcotraficantes, entonces estamos sacrificando las calles de México y estamos sacrificando una generación de juventud para el futuro. Y no creo que eso es lo que México quiere tener para el futuro de su país.
Yo he visto estas generaciones de jóvenes de este lado en Tijuana, en Ciudad Juárez, en Matamoros. Muchachos de 14 a 25 años que se han salido de la escuela, que no están preparados, que no tienen visión de cómo es que puedan vivir. Y lo que han hecho los mismos narcotraficantes, la decisión que han originado es que las empresas se han contraído en sus mismas ciudades, y se han quitado las oportunidades para el trabajo.
Y, ¿cuál es el futuro que tienen ahora? No podemos dejar a esta juventud y no podemos dejar que esta juventud siga los ejemplos que debemos atacar.
Y fue en este sentido y con esta convicción que Estados Unidos decidió que se tenía que unir a México para seguir los programas contra la violencia y contra las drogas en México, y le dio impulso a la Iniciativa Mérida. Esta iniciativa nos ha dejado compartir la experiencia, compartir información, compartir maneras de integrar las capacidades de operaciones y de inteligencia. Siempre respetando que es México el que tiene que actuar aquí cuando tiene esa información. Esa iniciativa nos ha dejado trabajar juntos en la capacitación de las fuerzas de las policías; nos ha dejado trabajar juntos para movilizar a México equipos, equipos nuevos que puedan aumentar la capacidad de las fuerzas de seguridad aquí en México. Y también (inaudible) dentro de este ámbito de tratar de conseguir medios de combatir a los narcotraficantes, es que México, el Estado mexicano, le ha encargado al Ejército destacar 45,000 efectivos en 10 estados de México.
Una cosa que va a ser muy importante es que no podemos aislar al ejército y dejarlo solo. Ellos no están entrenados para tomar el papel que tienen que tomar ahora. No quisieron tomar ese papel. Lo están haciendo por necesidad. Pero entonces tenemos que ver cómo es que podemos ayudar para dotarlos de las capacidades civiles que son necesarias, además de las policiacas -- para tomar evidencia e introducirla en el sistema policiaco -- o juntarlos con el Ministerio Público para entrevistar a los que han detenido, para poder introducir esta información en el sistema judicial, o juntarlos con la comunidad civil que es absolutamente necesaria para denunciar a los delincuentes y darle la información necesaria para tener impacto.
Entonces, a lo que quiero dar énfasis y ser completamente franco es que la posición que yo estoy tomando no es contra el ejército. Lo que estoy tratando de expresar es una convicción y un compromiso que del lado de Estados Unidos vamos y tenemos que trabajar en una manera para crear una integración efectiva, una capacidad efectiva, para tener los resultados necesarios.- Para que su misión mejore el sistema judicial, legal en México, y realmente México pueda llegar al tipo de estado de derecho que quisiera tener.
Y así la sociedad civil va a ser, tiene que ser, una parte central. Cuando estuve en Tijuana hace poco tiempo, tuve oportunidad de hablar con el ejército, con las policías municipal, estatal y federal, y Ministerio Público. Y lo que vi fue que ya habían empezado a hacer una limpieza de la policía municipal. Habían despedido a un 25 por ciento, 60 personas estaban en la cárcel. Y con esto empezaron a trabajar de una manera más efectiva con el ejército. Y trajeron al Ministerio Público para hacer las entrevistas de los detenidos, y sólo en los últimos 20 a 21 meses se han reducido los homicidios y se revierte la violencia.
Pero, ¿cuál fue la causa más importante? Lo que me dijo el comandante, jefe del ejército ahí, fue que la comunidad empezó a denunciar. Llamaban y decían, “está el delincuente allá, está el narcotraficante aquí”. Y por primera vez, tenían la inteligencia actual para dirigir las actividades y ser más eficaces.
Los medios tienen un papel absolutamente crítico también. Y aquí resalto lo que sucedió en la ciudad de Nueva Orleáns en los Estados Unidos, donde tuvimos realmente una criminalidad absolutamente enorme. Y lo que hicieron los medios juntamente con el gobierno de Nueva Orleáns fue ir tras la corrupción y exponer (dar a conocer públicamente) a la gente que estaba violando la ley, para indicar frente a sus comunidades y colegas que ellos estaban violando la confianza que les había depositado el pueblo. Y eso tuvo un impacto absolutamente enorme para crear una capacidad de cambiar el sistema de las prácticas de las policías en Nueva Orleáns.
Pero no se trata sólo de lo que está pasando en las fuerzas de seguridad. Al mismo tiempo, (inaudible) los políticos deben darse cuenta de que es en serio luchar contra la corrupción para tener el tipo de seguridad que ustedes están tratando de alcanzar en sus vidas. Y para ello tienen que saber que si siguen adoptando medidas que van a tener riesgo, van a ser apoyados, ya que están haciendo algo que el pueblo realmente va a seguir apoyando.
Pero estamos sólo al principio de cómo usar los medios de una manera más eficaz. Se ha lanzado ahora el sitio de Internet “No te dejes”, y vamos a ver qué tipo de capacidad, de operación real, tiene aquí en México para recibir estas denuncias y mantener la información de una manera transparente. Como dijo Marcos hace un minuto, el Ingeniero Carlos Slim se ha comprometido a usar Telmex para todos ustedes que tienen un teléfono en sus manos, usarlos como computadora para poder hacer una denuncia. Y vamos a ver si se puede llegar directa o indirectamente en este sitio de Internet, no sólo para hacer las denuncias, sino para obtener la información y mantener una transparencia y una rendición de cuentas, de modo que es el comienzo.
Con eso se pude llegar a otros grupos que tienen mapas sobre la delincuencia en México y dónde está afectando, para que podamos ver cuáles son los planes que están haciendo los grupos del crimen organizado.
Ya hemos visto que es posible tener un impacto. Lo hemos visto en India prácticamente con Gandhi, lo vimos en Estados Unidos con el esfuerzo en pro de los derechos humanos y los derechos civiles, lo hemos visto en Sudáfrica donde el país mismo se comprometió con que no iba a dejar que el apartheid dividiera más al país, y lo estamos viendo aquí en México también. Grupos como México SOS, Renace, Red de Juicios Orales, Cohesión Comunitaria, Colectivo contra la Trata, Coalición Binacional contra la Trata y la Explotación, Cencos, Ririkí, Pro derecho, Consejos de Participación Ciudadana, Movimiento Pro Vecino, son sólo algunos de los que están aquí y están involucrados completamente.
Y es por eso que en Estados Unidos se ha decidido a apoyar a ustedes aquí en México, igual al gobierno que a la comunidad civil. Es por eso que estamos apoyando esta conferencia y el sitio de Internet que vamos a ver en poco tiempo. Es por eso que estamos apoyando un proceso de reforma judicial, que estamos tratando de compartir las experiencias, como dije anteriormente, que estamos trabajando en la formación y en la capacitación de las fuerzas de las policías. Y es también por eso que vamos a seguir trabajando a nivel municipal, porque ahí tenemos que llegar también.
Pero en Estados Unidos nosotros tenemos que actuar también. Actuar en todas nuestras comunidades contra la demanda de droga, con tratamiento, con prevención. Estamos actuando también para mejorar el sistema que tenemos para detener las armas que puedan venir a México. Estamos trabajando también en los centros de inteligencia financiera entre México y Estados Unidos para identificar el dinero que venga en efectivo a México para poder controlarlo de una manera más eficaz.
Y los medios están trabajando también. Tan sólo la semana pasada se publicó un artículo en el Washington Post sobre la adicción de heroína que estamos encontrando en suburbios que son ricos, ricos, justo al lado de Washington, D.C.
No va a ser simple esta lucha. Tenemos por lo menos tres realidades. Una realidad de urgencia, que todos los que tenemos experiencia de salir a la calle la reconocemos. Tenemos una realidad de todos los esfuerzos que la gente de este cuarto, de esta sala sienten. Y tenemos la realidad que conocemos de que al tratar de mejorar las capacidades de nosotros, también sabemos que los narcotraficantes van a reaccionar también. Pero no podemos dejar que estas dificultades vayan a hacer que decidamos detener este proceso. Sabemos que vamos a tener que empezar.
Sí, va a haber riesgos. Pero al mismo tiempo, si no tomamos estos riesgos ahora, vamos a enfrentar peores riesgos en el futuro. Y tenemos que darnos cuenta -- y los medios van a ser centrales en este punto que es absolutamente crítico -- tenemos que darnos cuenta de que la causa de la violencia no es y no son las acciones que estamos tomando nosotros. La causa de la violencia es que los delincuentes, los delincuentes organizados, no tienen moralidad.
Y de esto tenemos que estar seguros. Ustedes y, si puedo decir, nosotros -- como vecinos nos gustaría decir “nosotros” -- sabemos que somos más. “Somos más” porque tenemos resposabilidades compartidas, y somos más porque estamos unidos en los métodos que tenemos que seguir.
Es un honor para mí, para mi país, poder compartir este momento con ustedes.