El Embajador
Garza ofrece coctel
en la conmemoración del
Día de la Independencia de Estados Unidos
Texto
del brindis del Embajador Garza:
Buenas tardes a todos.
Es para mí un
gran placer dar a todos ustedes la más cordial bienvenida
en nombre del pueblo de los Estados Unidos de América
a la celebración del aniversario 228 de la independencia
de nuestro país.
Quiero reconocer en particular
a la Escolta del Destacamento de Infantería de Marina de nuestra
embajada. También quiero agradecer muy especialmente a Eugenia
León, cuya interpretación del Himno Nacional Mexicano nos ha
conmovido a todos. ¡Gracias Eugenia! Muchas gracias también
al Conjunto de Metales de la Orquesta Juvenil de las Américas,
por su excelente interpretación del Himno Nacional de los Estados
Unidos.
Este ha sido un arreglo
muy especial del Himno Nacional de los Estados Unidos. Se trata
de la versión que se tocó en el Fuerte Sumter en 1865, y marcó el
fin de la Guerra Civil de nuestra nación.
Estamos reunidos hoy
no sólo para celebrar, sino también para agradecer.
Gozamos de muchas bendiciones: agradecemos a nuestras familias
su amor y su apoyo, estamos agradecidos por nuestra libertad
y también apreciamos la amistad del pueblo de México
hacia los Estados Unidos.
Los
hombres que estamparon su firma en nuestra Declaración de Independencia
hace 288 años tomaron un gran riesgo. Fue un riesgo tomado por
individuos que creían de manera apasionada en que las causas
del autogobierno, de la libertad y de la igualdad de todos eran más
que simples ideas. Sostenían que se trataba de imperativos morales
por los que valía la pena luchar y sacrificar la propia vida.
Cada persona que firmó ese documento estaba convencida de lo
que posteriormente diría el Presidente Dwight D. Eisenhower. “Sólo
nuestra fe individual en la libertad nos puede mantener libres”.
Conmemoramos el compromiso y
la visión de nuestros padres fundadores con respecto a un futuro
democrático que tuvimos la buena fortuna de heredar, pero reconocemos
al mismo tiempo que nunca termina la tarea de construir la democracia.
De la misma forma como debemos
trabajar constantemente para seguir siendo fieles y cumplir los ideales
democráticos que guían a nuestra nación, estamos
prestos para ayudar a otros países que se embarquen en la misma
y grandiosa ruta. Esta semana, en Irak, se da la transferencia de poder
a un nuevo gobierno iraquí. Todos nos percatamos de las dificultades
y retos que aún están ante nosotros, pero en este día
felicitamos al pueblo de Irak por este paso histórico que ha
dado hacia un nuevo Estado que será más abierto, próspero
y libre.
Los Estados Unidos de América
y nuestro amigo, México, estamos unidos en nuestro deseo común
de ver que todos nuestros ciudadanos disfruten de los beneficios de
la independencia, de la democracia y de la libertad. Acogemos los beneficios
y también las luchas que son inherentes a la libertad y a la
búsqueda de la felicidad.
Les pido que junto conmigo y
levanten su copa en un brindis por los Estados de América, por
México y por la amistad que nos une.
¡Salud!
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