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Embajada de los Estados Unidos
INFORMACIÓN DE FONDO

EDITORIAL POR EL EMBAJADOR ANTONIO O. GARZA

Publicada en el Periódico Reforma
10 de abril de 2003

"Liberamos a Kuwait hace 12 años. Hemos liberado al pueblo de Afganistán de un régimen Taliban opresor. Hemos ayudado al pueblo de Kosovo. Lo hicimos en país tras país después de la 2a. Guerra Mundial, y los Estados Unidos no se quedaron como conquistadores. No queremos ser conquistadores. Queremos ayudar a que la gente tenga una mejor vida."

Secretario de Estado Colin Powell

La Liberación de Irak

Por Antonio O. Garza, Jr.
Embajador de los Estados Unidos


Cualquiera que haya visto las imágenes de ciudadanos iraquíes regocijándose en las calles y derribando estatuas de Saddam Hussein comprenderá por qué buscamos liberar a Irak. Esas imágenes demuestran que el pueblo iraquí, y las casi 50 naciones que apoyan nuestra coalición, comprendieron nuestra misión. A lo largo de este conflicto, el pueblo iraquí quizá se haya preguntando cómo es posible que todas esas naciones e individuos que dicen estar de su lado pudieron oponerse a una intervención contra un régimen tan opresivo como el de Saddam Hussein.

Aunque nos anima la celebración histórica de libertad en Bagdad, sabemos que aún están por delante peligros y labores difíciles. Cumpliremos nuestra responsabilidad de entregar ayuda humanitaria al pueblo iraquí a la brevedad posible, y de permanecer el tiempo necesario para el proceso de reconstrucción. Confío que, en breve, podremos dar la bienvenida a un Irak libre a la comunidad internacional de naciones.

Éste ha sido un conflicto que ha demandado mucho de nuestra coalición. Debe quedar en claro que nuestra estrategia tuvo gran cuidado en minimizar las bajas civiles, limitar la capacidad del régimen iraquí de causar la destrucción de su propio pueblo y de sus vecinos, y salvaguardar los recursos naturales de Irak para la prosperidad futura de su propio pueblo. Estamos apesadumbrados por las pérdidas de vidas entre la población civil, a pesar de nuestros esfuerzos por evitarlas. Es obvio que el régimen de Irak hizo exactamente lo contrario: puso deliberadamente en peligro a la población civil y utilizó a mujeres y niños como escudos humanos. Condenamos los ataques de fuerzas iraquíes vestidas como civiles, al igual que las rendiciones simuladas y el maltrato a prisioneros de guerra. Tales actos fueron una afrenta a todas las normas de decencia humana y del derecho internacional. Ahora que nuestras fuerzas han ingresado a Bagdad, evidencias de las peores cámaras de tortura y atrocidades del régimen dde Hussein están saliendo a la luz.

Comprendemos que hicimos una elección difícil. Sin embargo, la verdadera prueba de liderazgo es defender su misión y los principios que la rigen, aún cuando no sean del agrado de la opinión pública. Cómo líderes, estamos listos para asumir los costos de esta decisión porque creemos que era nuestra única opción. Es triste que, después de 12 años de engaños, desafíos y actos continuos de barbarie por parte de Saddam Hussein y sus secuaces, así como después de la completa incapacidad de las Naciones Unidas para detener totalmente los designios genocidas de Hussein, la fuerza fue en verdad el último y único recurso disponible. Tal como lo dijo el Premio Nóbel de la Paz y sobreviviente del Holocausto, Elie Wiesel, el mes pasado, "tenemos la obligación moral de intervenir cuando el mal tiene el control. Hoy, ese lugar es Irak".

Recordemos cómo se originó este conflicto. Fue Saddam Hussein quien construyó el escenario para la acción militar, no los Estados Unidos. Saddam Hussein no es como cualquier otro dictador. Tiene un historial de agresiones temerarias en el Medio Oriente, ya había utilizado armas químicas contra su propio pueblo y contra países vecinos, y tiene un odio profundo hacia los Estados Unidos y sus aliados. Fue una sorpresa para nosotros que grupos de derechos humanos se opusieran de manera muy activa a este conflicto, cuando uno de nuestros objetivos primordiales era poner término a los horrores del régimen iraquí.

  • Bajo el régimen de Saddam, cientos de miles de personas murieron como resultado de sus acciones, la mayoría de ellas eran musulmanas.

  • Los testimonios de personas torturadas, recabados por la organización inglesa de derechos humanos INDICT, revelan cómo Hussein y miembros sádicos de su familia supervisaban y gozaban de las ejecuciones brutales de niños, mujeres y hombres.

  • Se informó que uno de los hijos de Saddam, Qusay Saddam Hussein, asesinó personalmente de 1,200 a 1,300 personas en el transcurso de la última década, en ocasiones rociando gas mostaza en las celdas de los presos y en otras poniendo a las personas en una trituradora.

  • Saddam Hussein ordenó la ejecución de alrededor de 40 miembros de su propia familia.

  • Los ataques documentados con armas químicas, realizados por el régimen de Irak de 1983 a 1988, tuvieron como resultado la muerte de alrededor de 30,000 iraquíes e iraníes.

  • La organización Human Rights Watch calcula que la campaña de terror contra los kurdos, de 1987 a 1988, causó la muerte de por lo menos 50,000 y quizá de hasta 100,000 kurdos.

La Reconstrucción de Irak

El presidente Bush ha dejado muy claro que la acción militar está dirigida contra el régimen iraquí, no contra su pueblo. En un mensaje televisado al mundo hace dos semanas, dijo: "Venimos a Irak con respeto a sus ciudadanos, a su gran civilización y a las creencias religiosas que profesan. No tenemos otra ambición en Irak, excepto eliminar una amenaza y regresar el control de ese país a su pueblo".

Nuestras metas son claras: ayudaremos a los iraquíes a construir una nación que sea íntegra, libre y en paz consigo misma y con sus vecinos; un Irak sin armas de destrucción masiva; que no apoye o acoja el terror; que respete los derechos del pueblo iraquí y el estado de derecho, y que esté en la senda de la democracia. Para alcanzar estos objetivos desmantelaremos la infraestructura tiránica del régimen de Saddam Hussein. De hecho, lo anterior ya se está llevando a cabo a medida que las fuerzas de la coalición avanzan en el país. Trabajaremos junto con los iraquíes, con nuestros aliados en la coalición y con organismos internacionales para reconstruir Irak.

Tal como lo dijo la Asesora de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice: "la coalición jugará naturalmente el papel primordial durante un periodo para asegurar que se provean servicios esenciales al pueblo iraquí. Esta acción requerirá de un esfuerzo unificado. Pero definitivamente, la Organización de las Naciones Unidas tienen una amplia experiencia en aspectos claves, y su participación en el periodo posterior a la guerra será bienvenida por la coalición". Durante la cumbre celebrada en las Azores, los líderes de la coalición también resaltaron que serían bienvenidos los esfuerzos de las agencias especializadas de Naciones Unidas y de organismos no gubernamentales para proveer al pueblo iraquí asistencia inmediata. En última instancia, el papel que jugará la ONU será determinado a través de consultas entre el pueblo iraquí, los miembros de la coalición y funcionarios de la ONU.

Trabajaremos para regresar al pueblo iraquí su soberanía lo antes posible, una soberanía que les fue negada bajo el régimen de Saddam Hussein. Nuestra coalición preservará la integridad territorial de Irak, regresando el territorio y sus recursos naturales a los ciudadanos iraquíes. El Presidente Bush no ha prometido menos: "Día con día, nos acercamos más a la victoria. Nuestra victoria será el fin de un tirano que gobierna por el miedo y la tortura. Nuestra victoria removerá a un promotor del terror, armado con armas de terror. Nuestra victoria mantendrá las demandas justas de las Naciones Unidas y del mundo civilizado. Y cuando llegue la victoria, será compartida por todo el pueblo iraquí, que ha sufrido durante tanto tiempo y que merece libertad y dignidad".

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