La filantropía tiene fuertes raíces en las creencias religiosas, en la
historia de la asistencia mutua, en los principios democráticos de
participación cívica, en las aproximaciones pluralistas de la resolución
de problemas y en las tradiciones americanas de la autonomía individual
y el gobierno limitado.
Las penurias
de los primeros colonos de Norteamérica, en donde el gobierno era débil y
distante, las personas se vieron forzadas a unirse para gobernarse a sí
mismas, para ayudarse entre ellos y para desarrollar actividades
comunitarias, tales como construir escuelas e iglesias y combatir incendios.
De estas experiencias surgió una tradición de iniciativas ciudadanas y
esfuerzos individuales para promover el bienestar público. Posteriormente,
los inmigrantes apoyaron a las comunidades con donativos a través de
iglesias y formando grupos para ayudar a los pobres, así como organizando
asociaciones para asistirse mutuamente en su nueva tierra. Los americanos
nativos y los afroamericanos también tenían profundamente enraízadas las
prácticas filantrópicas.
Los líderes religiosos alentaban a sus miembros a donar para los pobres y para
los trabajos de caridad de sus iglesias. Muchas personas consideraron una
obligación el proporcionar recursos para personas necesitadas de sus
comunidades, para los pobres de otras tierras, para las víctimas de
desastres naturales y para sus iglesias. Las creencias religiosas son todavía
una motivación importante para estar involucrado en la filantropía.
Filántropos pioneros y
fundaciones
Benjamín Franklin, el inventor y político de la era colonial, fue un filántropo
pionero. El realizó aportaciones para mejorar su comunidad y para
brindar oportunidades a fin de que las personas se ayudaran a sí
mismas. El fundó organizaciones civiles locales, tales como la compañía
voluntaria de incendios, e instituciones como el Hospital de
Pensilvania, la Universidad de Pensilvania y la Biblioteca Pública de
Filadelfia.
No fue hasta principios del siglo veinte cuando los individuos comenzaron a
emplear la filantropía para buscar formas de combatir problemas,
realizar investigación y promover la ciencia.
Uno de los primeros personajes de la filantropía moderna fue Andrew Carnegie,
un rico empresario. El consideró al individuo que poseía bienestar
como un producto de la selección natural resultante de las fuerzas de
la competencia. A través de ganar bienestar, una persona se convertía
en un Agente de civilización, y la filantropía en una herramienta para
mejorar la civilización y establecer reformas radicales. Su filantropía
incluyó el establecimiento de bibliotecas públicas y otras agencias
que proporcionaran "escaleras a través de las cuales el aspirante
pueda ascender".
Durante los primeros años del siglo veinte, varios líderes cívicos y
empresariales - Andrew Carnegie, John Rockefeller y Margaret Olivia Sage
- organizaron sus donativos filantrópicos en una nueva forma, similar a
las corporaciones que entonces eran tan exitosas. La nueva estructura
organizacional corporativa permitió mayor flexibilidad que la
beneficencia, el modo tradicional de proporcionar recursos moldeado en
la ley inglesa. Las Juntas de Directores eran responsables de supervisar
sus operaciones.
Las fundaciones corporativas aparecieron más tarde, después de que el
concepto de donativos provenientes de negocios se resolvió por medio de
la ley de los Estados Unidos en 1935. Las fundaciones corporativas
crecieron a una taza rápida durante los años cuarenta, una era de
grandes ganancias y niveles impositivos altos.