La capacidad humana de aprender -- y nuestra
determinación de hacerlo -- impulsa gran parte de nuestra existencia
diaria. Es por esa razón que en una sociedad civilizada la educación
es invariablemente una de las pasiones y preocupaciones preeminentes. El
contenido de nuestra educación y la medida en que hacemos uso de ella,
nos define como comunidad y como nación.
Desde la época colonial, Estados Unidos mantiene un compromiso firme
con la educación. Con el correr de los años el sistema de escuela pública
gratuita, desde su fundación y expansión en el siglo XIX, ha sido el
gran asimilador, al absorber generación tras generación de nuevos
inmigrantes y proveerles destrezas y conocimientos y, en ese proceso,
acceso a la sociedad y movilidad ascendente dentro de ella. En su mayor
parte, ese sistema -- y la toma de decisiones que lo acompaña -- ha
sido mantenido y mejorado a nivel local y estatal, según los principios
de gobierno delineados por primera vez en la Constitución de Estados
Unidos, hace más de 200 años. Una cantidad considerable de esfuerzo,
dedicación, imaginación y -- sí -- debate intenso es atribuible al
ciudadano medio, desde los sectores céntricos de las grandes ciudades
hasta los ámbitos rurales, quien disfruta con el proceso democrático.
A medida que se desenvuelve este nuevo siglo, las preguntas acerca de
cómo puede mejorarse o debería evolucionar la educación ocupan un
lugar prominente en las agendas nacional, estatal y local, tanto en el
sector público como en el privado. Los empresarios, los medios de
información, los padres y los políticos, entre otros, ponderan los
temas que tienen a la mano. Hoy día, la opción y la reforma basada en
las normas, la seguridad en las escuelas, las aplicaciones de la
tecnología a la educación, el servicio a la comunidad, la formación
del carácter, la inclusión, y el reclutamiento y entrenamiento de un
conjunto de maestros para la próxima generación se cuentan entre los
asuntos que están en la mente de la mayoría de los ciudadanos
norteamericanos.
Este periódico presenta un cuadro del panorama actual de la educación
primaria y secundaria en Estados Unidos, y ofrece recursos para una
exploración ulterior del tema. Los temas que exploran los diversos artículos,
cuando se los toma en conjunto, reflejan una nación que rinde homenaje
a la accesibilidad de su sistema educativo y se beneficia de su
substancia, mientras sus ciudadanos buscan maneras imaginativas de
resolver retos tanto familiares y como inesperados.