| Febrero 28, 2008 |
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| • | Esta emisión está dedicada a recordar a una de las mentes más brillantes de todos los tiempos, la del ajedrecista Bobby Fischer. Su figura cobró fama mundial cuando derrotó al soviético Boris Spassky en el campeonato mundial de ajedrez celebrado en Islandia en 1972. |
| • | Fischer fue una mente dedicada al ajedrez al 100 por ciento. Fuera del tablero de 64 casillas, su vida adquiría dimensiones oscuras, alejadas de la genialidad y cercanas a la locura. No murió como un héroe. Vivía exiliado en la ciudad que fue escenario de su máximo triunfo, Reikiavik. Ahí murió. |
| • | Pasó sus últimos años atormentado, pues creía que había un complot en su contra. Culpaba por igual a rusos que a judíos de su desgracia. Se declaró antiestadounidense. Nunca se mostró como un hombre situado en los márgenes de lo políticamente correcto. Garry Kasparov una vez dijo que imaginaba a Fischer como una especie de centauro, un jugador humano que tenía en su esencia el juego del ajedrez. |