Escudo de E.U.
Embajada de los Estados Unidos
COMUNICADO DE PRENSA


México, D.F. – 5 de Marzo del  2001

COMBATIMOS LA DEMANDA DE DROGAS EN
LOS ESTADOS UNIDOS

Por Jeffrey Davidow
Embajador de los Estados Unidos
Publicado en México el 5 de Marzo del 2001 para la Organización Editorial Mexicana

En los años recientes, tanto México como los Estados Unidos han llegado a entender mejor las muchas facetas del problema del narcotráfico.  El comercio de las drogas ilícitas no es únicamente una amenaza a la seguridad pública en ambos países, sino también a la salud publica.

En la reunión que sostuvo con el presidente Vicente Fox el 16 de enero en Guanajuato, el presidente George Bush enfatizó la necesidad de que los Estados Unidos hagan más dentro de su propio territorio con respecto a reducir el consumo de las drogas.  De acuerdo con esta actitud, el Presidente Bush tiene la intención de dedicar más recursos a los esfuerzos que se han estado realizando desde hace tiempo en nuestro país para hacer frente al problema

Aunque quizá no se haya dado a conocer con gran amplitud, el hecho es que reducir la demanda de drogas ha sido siempre la piedra angular de la política antidrogas de los Estados Unidos.  Estos esfuerzos han sido complementados por una amplia estrategia que pone énfasis en la prevención de adicciones, en el tratamiento de los adictos, en la investigación, en el cumplimiento de la ley y en la cooperación internacional.

Los fondos destinados a la lucha contra las drogas reflejan precisamente estas prioridades.  En el año 2000, los Estados Unidos gastaron 74 por ciento de su presupuesto nacional para el control de las drogas en programas y acciones encaminados a reducir la demanda de drogas y al cumplimiento de la ley en el país.  Sólo el 13.6 por ciento de este presupuesto se dedicó a la intercepción de narcóticos en el ámbito internacional.

El objetivo de los Estados Unidos es reducir el consumo de drogas a la mitad: que sólo el 3.1 por ciento de nuestra población consuma drogas para el año 2007.  Con el fin de alcanzar esta meta, el presupuesto federal para reducir la demanda de drogas ha aumentado en forma constante.  Actualmente supera los 6 mil millones de dólares.  El presupuesto de este año establece, además, aumentos importantes de fondos por lo que toca a programas de prevención y tratamiento, con el propósito de romper el círculo entre el abuso de las drogas y las conductas delictivas.  Los nuevos recursos hacen hincapié en el tratamiento de los delincuentes adictos, tanto antes como después de su ingreso a prisión.  También destacan las alternativas en cuento al encarcelamiento, tales como que ex adictos se sometan a análisis no programados ordenados por los tribunales y programas de supervisión.

Una parte del presupuesto nacional para el control de las drogas se dedica a programas de prevención.  Este año, la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas va a gastar 2 mil millones de dólares en su muy exitosa campaña nacional juvenil contra las drogas, en la que cooperan tanto los gobiernos federal y estatales, así como el sector privado.  La campaña utiliza la televisión, el Internet, la radio, los periódicos y cualquier otro medio para informar a los jóvenes, a sus padres y a los adultos que puedan ejercer influencia positiva sobre ellos o en la comunidad con respecto a las consecuencias del abuso de las drogas.  A través de estos anuncios en los medios de comunicación, todos los niños y jóvenes reciben un mensaje contra las drogas un promedio mínimo de cuatro veces por semana.  Además, se van a gastar más de 50 millones de dólares en programas a realizarse en escuelas primarias para alentar a los adolescentes a rechazar las drogas y la violencia.

La investigación también es un elemento importante en la estrategia estadounidense contra las drogas.  Los fondos dedicados a este rubro van a aumentar en más de 37 millones de dólares con el propósito de apoyar las actividades del Instituto Nacional de Salud y del Instituto Nacional sobre el Abuso de las Drogas para desarrollar nuevos tratamientos y estrategias para modificar conductas.
 

 VICTORIAS EN REDUCIR LA DEMANDA DE DROGAS

Combatir el comercio de las drogas ilícitas requiere un cambio de valores, actitudes y normas en cuanto al consumo de narcóticos.  Los Estados Unidos han experimentado logros importantes en este frente.  Una encuesta realizada en 1979 indicó que 25 millones de estadounidenses, o sea el 14.1 por ciento de la población mayor de doce años y el nivel más alto en nuestra historia, había utilizado drogas por lo menos una vez durante el mes inmediato anterior a cuando se realizó la encuesta.  En 1999, la Encuesta Nacional de Hogares sobre las Drogas encontró que alrededor de 14.8 millones o el siete por ciento de la población había usado drogas recientemente. .  En otras palabras, durante los últimos 20 años el número de norteamericanos que usaban drogas se había reducido en casi el 50 por ciento.

Estas cifras son sustentadas por las investigaciones que indican una drástica reducción en el uso de drogas específicas.  La Encuesta Nacional de Hogares sobre las Drogas reportó que el uso de la cocaína se redujo 69 por ciento, pasando de un universo de 5.7 millones de usuarios en 1985 a 1.5 millones en 1999.  La misma encuesta señaló que el uso de la mariguana también declinó en 53 por ciento, de 23.8 millones de usuarios en 1979 a 11.2 millones de usuarios en 1999.

Fue aún más alentador encontrar que el uso de las drogas entre jóvenes de 12 a 17 años de edad bajó por segundo año consecutivo.  Un estudio de actitudes realizado en 1999 por la Asociación por unos Estados Unidos Libres de Drogas (Partnership for a Drug-Free America) encontró que sólo 8 por ciento de los jóvenes considera que fumar mariguana es “estar en onda”.  Estas conductas y actitudes entre nuestra juventud son signos alentadores de que continuará la tendencia a la baja en el consumo de drogas en los años venideros.

En el ámbito internacional también estamos revirtiendo la ola del consumo de las drogas.  Un estudio de las Naciones Unidas dado a conocer el mes pasado informó que el consumo de drogas a nivel mundial había caído 40 por ciento entre 1985 y 1999, con una reducción asombrosa del 70 por ciento en cuanto al uso de cocaína.  Estos resultados señalan que han tenido lugar importantes cambios de actitud tocante a los riesgos en el uso de las drogas.

A medida que ha disminuido el consumo de las drogas, lo mismo ha pasado con respecto a la violencia relacionada con ellas.  En Estados Unidos, los asesinatos relacionados con los narcóticos llegaron a su nivel más bajos en la última década en 1998, y los delitos como asaltos y robos se redujeron de una tasa de 5,000 por cada 100,000 habitantes en 1992 a 4,000 en 1998.  Se han recobrado barrios y ciudades completas en la lucha contra las drogas.
 

LA COOPERACIÓN ENTRE MÉXICO Y LOS ESTADOS UNIDOS

Aunque la mayor parte de nuestros recursos se destina apropiadamente a acciones dentro de nuestro propio territorio, el narcotráfico es un comercio ilegal que no respeta los límites fronterizos y, por lo tanto, se requiere de la cooperación internacional para controlar el daño causado pro las drogas.  El informe anual de las Naciones Unidas correspondiente al año 2,000 reconoce “… con satisfacción que la cooperación entre México y los Estados Unidos abarca todos los niveles de gobierno, asó como una amplia gama de aspectos relacionados con el control de las drogas”.

Desde 1996 México y los Estados Unidos han compartido estrategias antidrogas a través de su participación en el Grupo Binacional de Trabajo para Reducir la Demanda de Drogas.  Este grupo se concentra en todos los aspectos relativos a reducir la demanda, incluidos la prevención, la investigación, la recolección de datos e información, el tratamiento de adictos y los programas para informar a la población y mantener su interés sobre este problema.

Hasta ahora se han realizado tres exitosas conferencias binacionales sobre la reducción en la demanda de drogas en el Paso, Texas, en 1998; en Tijuana, Baja California, en 1999, y en Phoenix, Arizona, el año pasado.  Se ha contado en ellas con la participación de expertos, agentes policíacos y líderes de la comunidad con el objetivo de compartir conocimientos y experiencias en cuanto a la prevención y el tratamiento, oportunidades de capacitación y también incrementar los contactos entre los sistemas de justicia y salud de México y los Estados Unidos.

Los presidentes Bush y Fox se han comprometido a continuar estas reuniones de alto nivel, así como a desarrollar nuevos enfoques para luchar contra el narcotráfico, los cuales estén basados en su sólida relación de confianza y respeto mutuo.

Si hemos aprendido algo en la batalla contra las drogas es que no debemos aflojar nuestros esfuerzos.  La clave para reducir la demanda a largo plazo es informar y educar de manera constante y  consistente a nuestros pueblos en cuanto a las consecuencias negativas del uso de las drogas.  Aunque los Estados Unidos tienen más de 270 millones de habitantes, se estima que sólo 4 millones son adictos crónicos.  Sin embargo, la magnitud del daño que estas cuatro millones de personas causan a la sociedad es devastadora.  Ellas son una carga para los sistemas de salud, de justicia y de bienestar social, además de dejar tras de sí un legado de daño emocional tanto para ellos mismos como para sus familias.  A nivel internacional, la violencia que conlleva el narcotráfico ha causado víctimas en ambos lados de la frontera.  Al percatarnos de que el comercio de las drogas ilícitas no respeta fronteras, la cooperación en el ámbito bilateral y multilateral es esencial para combatir el problema en todos los frentes.  Este es precisamente el compromiso de nuestros presidentes, de sus administraciones y de nuestros pueblos.

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