Comunicados de Prensa
El Embajador Garza Conmemora el Día de los Caídos
Declaración del Embajador Antonio O. Garza
México,
D.F., 26 de mayo de 2008 – Al hablar en la ceremonia
anual del Día de los Caídos, la cual se llevó
a cabo hoy en el Cementerio Nacional de Estados Unidos en
la Ciudad de México, el Embajador Garza pidió
a todos los estadounidenses que recuerden a aquellos que
dieron sus vidas al servicio de su país y por las
libertades que todo ser humano anhela.
El Día de los Caídos en Estados Unidos fue
proclamado oficialmente por el general John Logan el 5 de
mayo de 1868, y fue conmemorado por primera ocasión
el 30 de mayo de ese mismo año, cuando soldados pusieron
flores en las tumbas de los caídos de ambos lados
de la Guerra Civil estadounidense en el Cementerio Nacional
de Arlington en el estado de Virginia. Este día se
conmemora anualmente en todos los Estados Unidos el último
lunes de mayo.
A continuación presentamos una traducción
de las palabras del Embajador Garza:
Me siento honrado por la compañía de miembros
actuales y retirados de la profesión de las armas
en Estados Unidos, al igual que la de aquellos que han venido
de otras representaciones diplomáticas para acompañarnos
al recordar a aquellos que han entregado sus vidas al servicio
de su patria.
Los honramos el día de hoy porque es justo y correcto
el recordar y pagar tributo a los sacrificios que tantas
familias han hecho a lo largo de los años en defensa
de nuestra gran nación.
Es correcto honrarlos porque al honrar a aquellos que se
nos han adelantado nos honramos a nosotros mismos, y honramos
los principios e ideales que ellos abrazaron y por los que
lucharon, principios que nuestra gran nación sigue
sosteniendo el día de hoy.
La tradición estadounidense del Día de los
Caídos empezó hace más de 100 años
al fin de la Guerra Civil. Esta tradición empezó
con parientes de soldados caídos que rendían
tributo a su sacrificio al poner coronas u ofrecer flores
en sus tumbas.
El 5 de mayo de 1868, el general John Logan proclamó
este día como un día de fiesta mediante su
Orden General no. 11 para formalizar lo que esos ciudadanos
ordinarios habían iniciado. Al día se le llamó
Día de la Decoración, y fue conmemorado el
30 de mayo de 1868 por primera vez.
En 1882, se cambió el nombre de Día de la
Decoración por el de Día de Recuerdo de los
Caídos, y en 1971 se le declaró día
de fiesta nacional que se conmemora el último lunes
de mayo de cada año.
El Día de los Caídos ha pasado a formar parte
de nuestra cultura como un tributo a las personas que han
dado forma a los sueños y la pasión de un
país entero.
Desde la Guerra Civil, más de 1.1 millones de veteranos,
tanto hombres como mujeres, han dado sus vidas al servicio
de los Estados Unidos. La Guerra Civil, por si sola, dio
cuenta de más de 600,000 muertos.
Miles han fallecido en países ajenos y están
enterrados fuera de Estados Unidos. El Cementerio Nacional
de Estados Unidos en México, establecido en 1850,
es uno de 24 cementerios estadounidenses en otros países.
De las 1,563 personas enterradas en este cementerio, hay
750 soldados estadounidenses desconocidos de la Guerra entre
Estados Unidos y México, veteranos de la Guerra Civil
estadounidense, las campañas contra los indígenas
y la Guerra Hispanoamericana, al igual que 813 civiles.
Me da gran satisfacción estar aquí en México,
honrando a algunos de los valientes que, para todos nosotros,
representan lo mejor de los Estados Unidos, y que lucharon
por defender nuestra libertad y nuestra democracia.
Ha habido épocas, algunas distantes y otras no tanto,
en que las naciones representadas aquí estuvieron
en conflicto.
El fundador y primer presidente de Turquía, Mustafá
Kemal Ataturk alguna vez escribió las siguientes
palabras al referirse a los patriotas de Australia y Nueva
Zelanda que habían perdido la vida durante la Campaña
Galipoli de la Primera Guerra Mundial en Turquía.
Escribió Ataturk: “Aquellos héroes
que derramaron su sangre y perdieron sus vidas… ustedes
ahora yacen en la tierra de un país amigo. Por lo
tanto, descansen en paz. No hay diferencia entre los Johnnies
y los Mehmets cuando yacen lado a lado aquí en este
país nuestro… Ustedes, las madres que enviaron
a sus hijos de países lejanos, enjuguen sus lágrimas.
Sus hijos ahora yacen en nuestro seno y están en
paz. Habiendo perdido la vida en esta tierra, se han convertido
en nuestros hijos también”.
Como parte de la comunidad internacional en la Ciudad de
México, puedo decir con toda sinceridad que nuestros
hijos que yacen en este cementerio ahora yacen en el seno
de México y están en paz, habiéndose
convertido en hijos de México también.
Lo que nos une aquí el día de hoy es el saber
que la democracia es mejor que la tiranía, que el
imperio de la ley es mejor que el despotismo, que los derechos
individuales son mejores que la ley de la turba.
A final de cuentas, sabemos que esos ideales atesorados
por las democracias, la libertad de expresión, de
prensa y de culto, no son gratuitos, sino que se debe pelear
por ellos y se les debe defender. Que requieren servicio
y sacrificio.
En una ocasión el Presidente George Bush dijo: “la
mejor manera de honrar a los héroes caídos
de Estados Unidos es el seguir con su lucha, defender nuestra
libertad, y completar la misión por la cual dieron
sus vidas”. Eso sigue siendo igualmente cierto en
la actualidad.
El día de hoy quiero terminar con una sencilla oración
y es ésta:
Que Dios bendiga a México y los Estados Unidos, y
que Dios bendiga de manera especial a los hombres y mujeres
estadounidenses que han muerto en el servicio militar, y
a quienes honramos este Día de los Caídos. |