Haass, del DOS, delinea política exterior de
base amplia
(Dice esfuerzos multifacéticos complementan guerra contra
terrorismo)
Ciudad de Nueva York -- Estados Unidos persigue una política
exterior multifacética, que va más allá de la campaña
contra el
terrorismo mundial, para promover el desarrollo y los mercados
abiertos y calmar tensiones regionales donde quiera que es
posible, dice el director de Planificación de Políticas
del
Departamento de Estado (DOS), Richard Haass.
"Nuestra política, como corresponde que sea la de un gran
país,
tiene múltiples dimensiones", dijo el 4 de febrero durante
la
sesión plenaria final del Foro Económico Mundial, que se
llevó a
cabo en Nueva York durante cinco días.
Señaló Haass que Estados Unidos se propone seguir siendo
líder
en el desarrollo mundial, con lo que reafirmó la declaración
del
secretario de Estado Colin Powell en el sentido de que la lucha
contra la pobreza es un elemento clave de la política exterior
de Estados Unidos, que complementa sus intereses estratégicos.
"Tomemos, por ejemplo, la estrecha cuestión del terrorismo;
lo
que hemos aprendido es que los países que han fracasado o se
están derrumbando... son terreno fértil para el terrorismo",
dijo. "Para un país como Estados Unidos, con intereses
estratégicos mundiales, (estos intereses) se traducen
automáticamente en bregar con la pobreza y en bregar con el
desarrollo", afirmó.
Al mismo tiempo, advirtió que el compromiso de Estados Unidos
con el desarrollo "no debe medirse simplemente por el nivel de
sus corrientes de ayuda".
"Hay muchas maneras en que se puede contribuir al desarrollo, y
yo diría que la ayuda, en muchos casos, es una de las menos
importantes", declaró. Los beneficios económicos de
los mercados
abiertos y los flujos de inversión privada "empequeñecen"
a los
de la ayuda al desarrollo.
Dijo también Haass que los países deben ayudarse a sí
mismos
mediante políticas económicas y sociales que mejoren la
estabilidad y actúen como imanes de la inversión. El desarrollo
es "en verdad una responsabilidad compartida, que no puede
echársele encima a Estados Unidos" o a otros países
desarrollados, añadió.
En relación con el tema del comercio, hizo notar Haass que la
administración Bush colaboró exitosamente con la Cámara
de
Representantes para conseguir para el presidente la Autoridad de
Promoción Comercial (TPA), y trabaja con líderes senatoriales
para lograr que se la apruebe también en ese cuerpo.
Cuando se le preguntó si hay una esperanza real de progresar en
la espinosa cuestión del acceso al mercado para los productos
agrícolas, dijo Haass que las presiones políticas internas
dificultan alcanzar la meta de un mercado abierto "puro". Pero
puso de relieve que Estados Unidos ya ofrece aperturas
significativas a los productos extranjeros, y que la tendencia
evidente es hacer que el mercado estadounidense sea más -- y no
menos -- accesible a las mercancías extranjeras.
En comentarios más generales sobre política exterior, dijo
Haass
que luego de los ataques terroristas del 11 de septiembre la
principal preocupación de Estados Unidos es luchar contra la
"unión del terrorismo con las armas de destrucción
en masa".
Sin embargo, rechazó cualquier sugerencia de que la campaña
militar en Afganistán y la persecución de los vinculados
a los
ataques de septiembre absorben la mayor parte de la energía de
Estados Unidos. "Bregar con el mal", señaló, es
la prioridad
número uno de Estados Unidos, "pero sería una caricatura
de
nuestra política exterior decir que es sólo eso", declaró.
A manera de ejemplo, Haass enumeró una serie de temas a los
cuales los máximos responsables de la elaboración de la
política
estadounidense le dedican tiempo, energía y liderato
considerable.
Estados Unidos es líder en la lucha contra la pandemia del
VIH/SIDA y fue el principal contribuyente al fondo mundial
establecido para luchar contra la enfermedad, recordó. Otra
ayuda, en forma de fondos para la investigación y ayuda
exterior, elevan el total de la contribución estadounidense a la
lucha contra el SIDA a "varios miles de millones" de dólares
al
año.
El secretario de Estado Colin Powell invierte "más tiempo
en (el
conflicto) del Mediano Oriente... que en cualquier otro tema", y
se mantiene en contacto regular con las partes de fuera de la
región para preparar un mensaje internacional coherente y
constante acerca de la necesidad de que haya paz entre israelíes
y palestinos.
En el frente del control de armas, Estados Unidos y Rusia han
declarado un "compromiso histórico" de reducir en dos
terceras
partes los arsenales estratégicos, observó Haass.
Tanto Powell como el presidente Bush se han involucrado
personalmente en tratar de calmar las tensiones entre India y
Pakistán, agregó.
Estados Unidos ha sido, durante varios años, un participante
clave en las conversaciones de paz de Irlanda del Norte, que
Haass describió como un "esfuerzo en colaboración"
que ha
logrado "considerable progreso".
En lo que respecta a los problemas más difíciles que encara
el
mundo, Estados Unidos "acoge complacido las asociaciones" con
gobiernos que piensan de modo parecido. La solución de
conflictos es una empresa que, por lo común, tendrá éxito
"sólo
si tiene una dimensión multilateral", dijo.
La reunión del FEM se celebró en la ciudad de Nueva York
con el
tema de "Liderazgo en Epocas Difíciles: una Perspectiva de
un
Futuro Compartido" y atrajo a más de 2.700 líderes
mundiales de
las empresas, los gobiernos, los círculos académicos y
universitarios, la religión, los medios noticiosos y la sociedad
civil.
Celebrado tradicionalmente en Davos, Suiza, el FEM se trasladó
a
Nueva York en señal de respaldo a la ciudad luego del 11 de
septiembre. Los organizadores anunciaron que planean regresar a
Davos para la reunión de 2003.
(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la
Oficina de Programas de Información Internacional del
Departamento de Estado de Estados Unidos. Sitio en la Web:
http://usinfo.state.gov/espanol/)
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